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martes, 25 de noviembre de 2014

DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS DERECHOS HUMANOS


DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS DERECHOS HUMANOS

La Declaración Universal de los Derechos Humanos (DUDH) es un documento declarativo adoptado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en su Resolución 217 A (III), el 10 de diciembre de 1948 en París; en ésta se recogen en sus 30 artículos los derechos humanos considerados básicos, a partir de la carta de San Francisco de 1945.

La unión de esta declaración y los Pactos Internacionales de Derechos Humanos y sus Protocolos comprende lo que se ha denominado la Carta Internacional de Derechos Humanos. Mientras que la Declaración constituye, generalmente, un documento orientativo, los Pactos son tratados internacionales que obligan a los Estados firmantes a cumplirlos.

En numerosas convenciones, declaraciones y resoluciones internacionales de derechos humanos se han reiterado los principios básicos de derechos humanos enunciados por primera vez en la Declaración Universal de Derechos Humanos, como su universalidad, interdependencia e indivisibilidad, la igualdad y la no discriminación, y el hecho de que los derechos humanos vienen acompañados de derechos y obligaciones por parte de los responsables y los titulares de éstos. En la actualidad, todos los Estados Miembros de las Naciones Unidas han ratificado al menos uno de los nueve tratados internacionales básicos de derechos humanos, y el 80 % de ellos ha ratificado al menos cuatro de ellos, lo que constituye una expresión concreta de la universalidad de la DUDH y del conjunto de los derechos humanos internacionales.


ARTÍCULO 1

Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.


ARTÍCULO 2

1. Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición.


2. Además, no se hará distinción alguna fundada en la condición política, jurídica o internacional del país o territorio de cuya jurisdicción dependa una persona, tanto si se trata de un país independiente, como de un territorio bajo administración fiduciaria, no autónoma o sometida a cualquier otra limitación de soberanía.


ANTECEDENTES SOBRE LOS DERECHOS HUMANOS


ANTECEDENTES SOBRE LOS DERECHOS HUMANOS

Los derechos humanos son normas que reconocen y protegen la dignidad de todos los seres humanos. Los derechos humanos rigen la forma en que los individuos viven en sociedad, así como su relación con los gobiernos y las obligaciones que los gobiernos tienen para con ellos.

La ley de derechos humanos obliga a los gobiernos a tomar una serie de medidas, y les impide tomar otras. Los individuos tienen también responsabilidades: al hacer uso de sus derechos humanos, deben respetar los derechos de los demás. Ningún gobierno, grupo o persona individual tiene derecho a llevar a cabo ningún acto que vulnere los derechos de los demás.


INHERENTES, INALIENABLES Y UNIVERSALES:

Los derechos humanos son inherentes; nosotros simplemente nacemos con ellos y nos pertenecen como resultado de nuestra humanidad común. Ningún grupo selecto de gente es propietario de los derechos humanos, ni se conceden como una dádiva. Son inalienables; los individuos no pueden renunciar a ellos y nadie puede privarles de ellos, incluso en los casos en que los gobiernos no los reconocen ni los protegen. Son universales; todo el mundo tiene derechos en todas partes, independientemente de la edad, el sexo, la raza, la religión, la nacionalidad, el nivel de ingresos u otra situación o condición en la vida. Los derechos humanos pertenecen igualitariamente a todos y cada uno de nosotros.


IGUALES, INDIVISIBLES, MUTUAMENTE RELACIONADOS A INTERDEPENDIENTES:


Todos los derechos son iguales y ninguno es superior a otro; no hay derechos "menores". Los derechos humanos son indivisibles y están mutuamente relacionados, con un enfoque en el individuo y la comunidad como un todo. Aunque los derechos humanos se dividen a menudo en dos categorías —derechos civiles y políticos y derechos económicos, sociales y culturales— no es posible tratar los derechos separadamente o colocarlos en distintas categorías porque el disfrute de un derecho depende por lo general del cumplimiento de otros derechos. Quienes carecen de derechos civiles y políticos, como la participación política, no tienen ningún instrumento para proteger sus derechos económicos, sociales y culturales, que abarcan necesidades como la educación y la atención de la salud. Igualmente, en aquellos lugares donde no se satisfacen las necesidades básicas de supervivencia, los derechos civiles y políticos pueden llegar a no tener ningún sentido debido a que la gente está sobre todo preocupada por la obtención de alimentos y vivienda adecuados. Por tanto, no es posible considerar los distintos derechos aisladamente.


¿QUÉ SON LOS DERECHOS HUMANOS?


¿QUÉ SON LOS DERECHOS HUMANOS?

Los Derechos Humanos son el conjunto de prerrogativas inherentes a la naturaleza de la persona, cuya realización efectiva resulta indispensable para el desarrollo integral del individuo que vive en una sociedad jurídicamente organizada. Estos derechos, establecidos en la Constitución y en las leyes, deben ser reconocidos y garantizados por el Estado.

Todos estamos obligados a respetar los Derechos Humanos de las demás personas. Sin embargo, según el mandato constitucional, quienes tienen mayor responsabilidad en este sentido son las autoridades gubernamentales, es decir, los hombres y mujeres que ejercen la función de servidores públicos.

La tarea de proteger los Derechos Humanos representa para el Estado la exigencia de proveer y mantener las condiciones necesarias para que, dentro de una situación de justicia, paz y libertad, las personas puedan gozar realmente de todos sus derechos. El bienestar común supone que el poder público debe hacer todo lo necesario para que, de manera paulatina, sean superadas la desigualdad, la pobreza y la discriminación.


CLASIFICACIÓN EN TRES GENERACIONES:

Los Derechos Humanos han sido clasificados de diversas maneras, de acuerdo con su naturaleza, origen, contenido y por la materia que refiere. La denominada Tres Generaciones es de carácter histórico y considera cronológicamente su aparición o reconocimiento por parte del orden jurídico normativo de cada país.


*Primera generación:

Se refiere a los derechos civiles y políticos, también denominados "libertades clásicas". Fueron los primeros que exigió y formuló el pueblo en la Asamblea Nacional durante la Revolución francesa. Este primer grupo lo constituyen los reclamos que motivaron los principales movimientos revolucionarios en diversas partes del mundo a finales del siglo XVIII.

·         Toda persona tiene derechos y libertades fundamentales sin distinción de raza, color, idioma, posición social o económica.

·         Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad jurídica.

·         Los hombres y las mujeres poseen iguales derechos.

·         Nadie estará sometido a esclavitud o servidumbre.

    Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes, ni se le podrá ocasionar daño físico, psíquico o moral.

·         Nadie puede ser molestado arbitrariamente en su vida privada, familiar, domicilio o correspondencia, ni sufrir ataques a su honra o reputación.

·         Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia.

·         Toda persona tiene derecho a una nacionalidad.


*Segunda generación:

La constituyen los derechos económicos, sociales y culturales, debido a los cuales, el Estado de Derecho pasa a una etapa superior, es decir, a un Estado Social de Derecho.

·         Toda persona tiene derecho a la seguridad social y a obtener la satisfacción de los derechos económicos, sociales y culturales.

·         Toda persona tiene derecho al trabajo en condiciones equitativas y satisfactorias.

·         Toda persona tiene derecho a formar sindicatos para la defensa de sus intereses.

·         Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure a ella y a su familia la salud, alimentación, vestido, vivienda, asistencia médica y los servicios sociales necesarios.

·         Toda persona tiene derecho a la salud física y mental.


*Tercera generación:

Este grupo fue promovido a partir de la década de los setenta para incentivar el progreso social y elevar el nivel de vida de todos los pueblos, en un marco de respeto y colaboración mutua entre las distintas naciones de la comunidad internacional. Entre otros, destacan los relacionados con:

·         La autodeterminación.
·         La independencia económica y política.
·         La identidad nacional y cultural.
·         La paz.
·         La coexistencia pacífica.
·         El entendimiento y confianza.
·         La cooperación internacional y regional.

·         La justicia internacional.



INICIATIVAS Y SOLUCIONES A LOS PROBLEMAS URBANOS


INICIATIVAS Y SOLUCIONES A LOS PROBLEMAS URBANOS

Frente a los problemas derivados de la aplicación de políticas de desarrollo incorrectas en la planificación urbana y de la evolución social de las ciudades, surgen diversas iniciativas que pretenden dar solución a dichos problemas. Estas iniciativas adoptan nuevos valores y metas que tienen como objetivo la conservación de la naturaleza, la obtención de una calidad de vida adecuada y que la sociedad se responsabilice y participe en el modelado de la realidad en la que vive.

Los nuevos movimientos se plantean la rehabilitación urbana y ecológica de las ciudades, afrontando la problemática social y ambiental de las grandes conurbaciones a través de nuevas formas de hacer política, nuevos modelos de gestión, de la integración de los sujetos en el espacio y en los procesos de toma de decisiones, etc.

Así, aparece un modelo social alternativo que pone en relación aspectos culturales (participación, identidad, etc.), ambientales (medio ambiente urbano, reciclaje, etc.) y económicos (desarrollo endógeno, desarrollo sostenible, etc.)


Se pretende conseguir que la expansión urbana se realice siguiendo principios ecológicos y que las actividades que se llevan a cabo en ese medio también sean ecológicas. Las construcciones, el diseño de la ciudad, las actividades de la sociedad, etc. han de ser respetuosas con el medio y además, la población ha de tener una vida comunal activa participando en el diseño de su entorno. Algunas de las premisas propias del desarrollo ecológico aplicado al urbanismo son las siguientes.


CIUDAD Y DESARROLLO SOSTENIBLE


CUIDAD Y DESARROLLO SOSTENIBLE

Las personas pretenden conseguir el nivel de vida más alto posible, entendiendo nivel de vida como la 'diversidad de circunstancias que incluyen, además de la satisfacción de las necesidades básicas, el ámbito de relaciones sociales del individuo, sus posibilidades de acceso a los bienes culturales, su entorno ecológico-ambiental, los riesgos a los que se encuentra sometida la salud física y psíquica, etc.  En esta definición se hace referencia a la calidad de las condiciones en las que se desarrollan las actividades de la sociedad. La calidad de vida de una comunidad dependerá de la calidad de su entorno.

En la actualidad, casi la mitad de la población del planeta vive en el medio urbano (el 46% en el año 1997). En Chile, país en el que se centra este estudio, el porcentaje se incrementa considerablemente llegando al 84 por ciento del total de habitantes Atendiendo a estos datos, la calidad de vida de gran parte de la población está supeditada a la calidad de su entorno: el medio urbano.

La ciudad es un ecosistema formado por elementos interconectados cada uno de los cuales cumple su función. El modelo de desarrollo occidental ha propiciado una expansión urbana acelerada que ha hecho variar las relaciones que se establecían entre esas variables. Hoy entendemos que una ciudad es una nebulosa multinuclear que se extiende discontinuamente sobre el espacio. Así, aparecen nuevas acepciones como conurbación, aglomeración urbana, área metropolitana, megalópolis, etc.

La metropolis desplaza a la ciudad y el bienestar social o la calidad de vida de sus habitantes varían. En las grandes aglomeraciones urbanas aparecen situaciones de aislamiento social, incomunicación, depresiones, estrés, desconfianza en la 'gente de la calle', dificultades para que la comunidad participe en los procesos de decisión, impersonalidad de los espacios, homogeneización de los hábitos y de la cultura a través de los "mass media" que producen la perdida de referentes de identidad y sociales, etc.  En resumen, el medio urbano se torna hostil y el modelo de desarrollo se muestra ineficaz a la hora de conseguir el bienestar de sus habitantes.

En las metrópolis actuales desaparecen los espacios colectivos de convivencia. La calle como lugar de encuentro, de ocio y esparcimiento, es desplazada por la calle como lugar de paso, ocupada por vehículos y actividades comerciales.

El desarrollo urbano que sigue máximas de obtención del máximo rendimiento económico, provoca la desaparición de espacios verdes o de espacios naturales 'antropizados'. Para los habitantes de las ciudades cada vez es más difícil disfrutar de la naturaleza ya que estos terrenos han desaparecido de las ciudades y los que permanecen se encuentran alejados de las grandes urbes.

Por otra parte, las ciudades pierden la escala humana. Sectores o barrios de la ciudad son completamente desconocidos por personas que habitan en el otro extremo. Además, aparecen situaciones de incomunicación, de desconocimiento del vecino, de desconfianza a las personas del entorno inmediato, etc.

En las ciudades antiguas, los habitantes tenían la posibilidad de influir sobre el diseño de la vivienda que iban a habitar. En las grandes aglomeraciones urbanas, no sólo se ha perdido esta oportunidad, sino que el ciudadano vive desvinculado de las instituciones que controlan y toman decisiones sobre el medio social y natural; no participan en la configuración de la realidad en la que residen.



lunes, 24 de noviembre de 2014

DIÁLOGO INTERCULTURAL


DIALOGO INTERCULTURAL

La riqueza cultural del mundo es su diversidad dialogan te. Cada cultura se nutre de sus propias raíces, pero sólo se desarrolla en contacto con las demás culturas.

Una de las misiones principales de la UNESCO es garantizar el espacio y la libertad de expresión de todas las culturas del mundo. En consecuencia, éstas no deben ser identificadas y preservadas separadamente, sino más bien revivificadas con el objetivo de evitar que queden reducidas a ghettos, contrarrestar tendencias de aislamiento cultural y prevenir el conflicto.

En el marco de la mundialización y del contexto político internacional actual, el diálogo intercultural adquiere un nuevo sentido convirtiéndose en un instrumento indispensable para garantizar el mantenimiento de la paz y la cohesión del mundo.


Para Panikkar el diálogo intercultural sitúa las perspectivas de la cultura como limitadas y con la posibilidad de intercambio. Es a través del diálogo -dialogal- que, basado en la confianza recíproca, permite el encuentro con el otro.

Desde una óptica distinta, Dussel diría que entre culturas se da una asimetría que las sitúa en condiciones diferentes para relacionarse. Sostiene, asimismo, que el diálogo intercultural, debe ser transversal y multicultural, que no presuponga la ilusión de la simetría entre las culturas.

Para Fornet-Betancourt, en cambio, el dialogo intercultural es un proyecto que demanda, para llevarse a cabo, ciertas condiciones en el ámbito latinoamericano.
El diálogo intercultural es la comunicación construida a partir de los pueblos o culturas, por lo que no se le puede ceñir a una definición excluyente del contexto histórico, es necesario replantearlo como oportunidad de encuentro real con el otro.

La cultura es el espacio-tiempo que habitamos y en el que aprendemos a establecer el diálogo y lo que se entienda por cultura y sus formas constituye la base para efectuar el análisis de lo que se concibe por diálogo intercultural.

Aquí se abordará la concepción que de diálogo intercultural han tenido tres autores: Panikkar, Dussel, y Fornet-Betancourt. El primero con una percepción mundialista y los dos últimos desde la óptica latinoamericana.

Para Panikkar (1997; 2000), la cultura está constituida por ritos, costumbres, opiniones, ideas dominantes, así como por las formas de vida que caracterizan a un pueblo en una época determinada; la lengua, la historia y la geografía son factores culturales. Es en este sentido que no existen universales culturales sino invariantes humanas como el comer, dormir, pasear, hablar, relacionarse, etc., pero el modo en que cada cultura se interpreta, se vive y se experimenta es distinto.


De lo anterior se desprende que para Panikkar (2006) la cultura no sea un concepto, sino un mito englobante de cada cosmovisión en un tiempo y espacio determinados en los que se compendian todos los modos de vida. El mythos es el horizonte subyacente y es aquello que damos por supuesto y que, por tanto, no cuestionamos. Al Mytho lo aceptamos como obvio, evidente natural, verdadero, convincente y no sentimos la necesidad de indagar más allá. Creemos en él hasta tal punto que ni siquiera «pensamos» creer en él.



ETNOCENTRISMO Y RELATIVISMO CULTURAL


ETNOCENTRISMO Y RELATIVISMO CULTURAL

  El concepto de etnocentrismo está ligado al desarrollo de la teoría antropológica. Aunque ahora nos parezca extraño que en los primeros tiempos de la antropología no aflorara la discusión sobre el concepto, a poco que reflexionemos nos daremos cuenta de que la ausencia de la imprescindible madurez científica relega el surgimiento de la noción de egocentrismo. Dado que el desarrollo teórico estaba de parte de los occidentales, éstos no se cuestionaron, más que raramente, el hecho, pensando que, en efecto, la cultura occidental era superior.

  En esto consiste, precisamente, el etnocentrismo, en conceder un valor superior a la cultura propia frente al que se otorga a la ajena, y en emplear los patrones de la propia para juzgar la cultura ajena. En la vida cotidiana, el egocentrismo es bien perceptible en los juicios de valor de quienes ven a las gentes de otras culturas como raras y atrasadas. Y, sin embargo, esta percepción requiere una reflexión crítica. El egocentrismo dificulta e impide la comprensión de las culturas de otros pueblos.

  Las culturas no existen aisladamente ni al azar, sino que se acompañan de poderosas razones para existir. Por otro lado, el pensamiento de quienes las integran es lógico, igual que el nuestro, y también sabemos que las culturas son optativas por lo general. En consecuencia, no es equivocado pensar que las culturas tienen claros fundamentos para  existir. También es importante darse cuenta de que es errado tratar de entender una cultura empleando patrones de otra cultura. La lógica de la cultura exige que penetremos en la misma aprehendiendo los elementos que la conforman.

  Frente al etnocentrismo, y como forma de combatirlo, se halla el relativismo cultural. Al hilo del discurso se entiende que el relativismo cultural consiste en ponerse en lugar del otro para entender su cultura. El relativismo cultural consiste en adoptar los patrones culturales de la sociedad que se pretende estudiar, a fin de poder comprender su lógica interna.

  Sin embargo, debemos comprender que este relativismo ha de ser puramente metodológico, y no radical. Es evidente que las culturas no son iguales, ni tienen por qué ser aceptables por entero sus valores. La interpretación radical del concepto de relativismo cultural nos llevaría a aceptar prácticas culturales desechables por entero, como las que se refieren al sometimiento de la mujer, o a su lapidación. El relativismo es sólo un principio que nos orienta acerca de la manera de comprender a otra sociedad. El hecho de que la antropología se convierta en un miembro más de la cultura que estudia no significa que deba abdicar de su neutralidad científica.

  Las prácticas culturales que niegan los derechos humanos son reprobables desde cualquier punto de vista y, por supuesto, ello no contradice el principio del relativismo cultural, según el cual el antropología, o el científico social en general, debe tratar de ponerse en lugar del estudiado para comprender mejor su cultura.



  Por otro lado, el hecho de que existan prácticas culturales denunciables no implica que esto sea lo común. Al contrario, la mayor parte de las prácticas culturales son respetuosas con los derechos humanos y, además, respetuosas con su propia tradición. Eso explica la reivindicación de muchas sociedades para que sus derechos culturales sean preservados y, de hecho, los grupos defensores de los derechos culturales, de manera similar a como lo hacen los defensores de los derechos humanos, tratan de poner a salvo aquellas culturas que corren serio peligro de extinción. Sabido es que en el siglo XX se perdieron numerosas lenguas, tal vez más que nunca en el pasado.